Álvaro Díaz llena Razzmatazz con una noche de desamor, rosas y ‘trap’ futurista
Barcelona se rindió ante el universo de Sayonara el pasado 23 de abril, día de Sant Jordi, con un concierto sold out en la Sala Razzmatazz. Álvaro Díaz cerró en la ciudad condal su paso por España tras arrasar en Sevilla, Málaga, Valencia, Bilbao y Madrid -siendo este último el concierto más grande, en el Palacio Vistalegre-, y lo hizo con un show tan emocional como intenso, donde desamor, nostalgia y esperanza se entrelazaron en un relato dividido por capítulos.
Desde la introducción con la voz robótica que acompañó durante la noche, el artista invitó al público a sumergirse en un viaje audiovisual que comenzó con Te vi en mis pesadillas y Fatal Fantassy. El ambiente se tornó íntimo con Kawa y Byak, hasta explotar con el bloque más confesional: Llori Pari, Ramona Flowers y Funeral rompieron corazones y unificaron a todos los «niños tristes de Barcelona». Con un cambio de ropa y mucha energía, Álvaro Díaz atacó con Gatillera, Problemón y una joya inesperada: Gongoli (2012), que definió como uno de sus temas más especiales. El momento más simbólico llegó con Mami 100pre sabe, cuando el artista lanzó rosas al público, fundiendo su universo melancólico con la tradición catalana del libro y la flor.
En la recta final, himnos como Babysita </3, Quién te quiere como el nene, Paranormal o Yoko desataron la catarsis. La puesta en escena, dominada por pantallas, luces tenues y mensajes en off de la simulada inteligencia artificial, amplificó la sensación de estar dentro de un mundo distópico que solo existe para cerrar ciclos sentimentales. En Razzmatazz, Álvaro Díaz no solo cantó canciones: firmó una carta de despedida colectiva. Barcelona dijo «sayonara«, aunque nadie quisiera irse del todo. ¿Lo mejor? Tal vez no haya que decir adiós.


