Giancarlo Esposito
Giancarlo Esposito visita FreakCon en su 10º aniversario / Ana Laura Palacios
Cine

Giancarlo Esposito, un villano mítico convertido en héroe: “Ser antagonista es una analogía de la vida misma: no siempre es fácil ser bueno cuando todo nuestro entorno no está yendo bien”

Giancarlo Esposito llenó de carisma y energía el auditorio principal del Palacio de Ferias y Congresos de Torremolinos, que acogió la 10ª edición de FreakCon. Miles de personas orgullosamente frikis vitoreaban la llegada de un actor cuyos personajes han sido razón de maratones inolvidables delante del televisor. Gustavo Fring (Breaking Bad) o Moff Gideon (The Mandalorian) son reconocidos villanos de la cultura popular. Curiosamente, todo lo contrario al actor que los encarna, más risueño y entregado con su público, capaz de empatizar con los errores del directo.

Antes de encasillarse en roles villanescos, Giancarlo Esposito dio sus primeros pasos en papeles secundarios y menos malvados. «No empecé a interpretar a personajes intimidantes hasta que trabajé en televisión, en telenovelas», recordó el actor, «hice un par de ellas donde hacía de malo y me di cuenta de que se me daba bien».

Un pasado difícil para Giancarlo Esposito

A lo largo de la charla, el intérprete nacido en Dinamarca recordó la enorme precariedad que enfrentó antes de asentarse en Hollywood, al punto de mirar de bruces a la posibilidad del suicidio ante una situación extrema de «no poder alimentar a su familia». «Me perdí mi infancia, mi padre quería el divorcio porque nadie me quería», señaló, «así que me infligí más daño a mí mismo porque empecé a beber y a consumir drogas».

Trayendo de vuelta ese pasado tumultuoso, Giancarlo Esposito valoró la resiliencia y el amor por el arte como sus activos más valiosos para guiar a su yo del pasado. «Si tuviera que decirle a alguien cómo mantenerse en pie en un momento así, sería: ‘Tienes que amar lo que haces'», afirmó el actor.

En una industria cada vez más marcada por su carácter momentáneo, donde el precio de las cosas reside en su fugacidad, el actor se despoja de lo material: «Si persigues lo material, tarde o temprano te aburres de ello. No te llena, no sirve de nada. Lo que te llena es tener algo que hacer en la vida que ames: una dedicación, una contribución… y lo demás es tener relaciones reales con personas reales».

La psicología del villano y la redención

Esposito señala que la maldad, el germen que separa a cualquiera de ser un villano, viene de la inconformidad de ser quienes somos. «Puedes elegir ser luz u oscuridad, y yo elijo ser luz», dijo totalmente convencido. A esto, añadió: «Pero a veces la oscuridad me vence y me porto como un imbécil. Tienen que perdonarme por serlo, pero yo nunca me lo perdonaría si no reconociera el momento exacto en el que actúo como tal».

El actor teorizó que el creciente fanatismo por la figura del villano y por protagonistas como los suyos se debe a su complejidad humana: «Es un héroe caído y hacer que vuelva a ser un héroe es un proceso mucho más complejo que tiene mucho más recorrido». En esa ambigüedad se encuentra el atractivo, un espacio limítrofe en el que cualquiera se ve representado. «Creo que es una analogía de la vida misma, ya que no siempre es fácil ser bueno cuando todo nuestro entorno no está yendo bien», explicó el actor.

De manera paradójica, confirmó que interpretar villanos le devuelve la consciencia de su lado luminoso como ser humano: «He tenido la bendición de interpretar a personajes como Gustavo Fring, Moff Gideon o Stan Edgar —que pueden ser un poco mezquinos, duros o aterradores— para poder pulir mis propias asperezas en la vida real».

La clave de su éxito es «actuar como un niño» cuando las cámaras empiezan a grabar: «Aunque por dentro estuviera muy serio, me estaba riendo todo el tiempo porque era como volver a ser un niño. Crecí muy rápido y no tuve infancia, así que este ha sido uno de los trabajos más divertidos que he tenido».

Crear el destino

Para construir un personaje hace falta trabajo, para dar forma a un personaje mítico necesitas talento y, para que salga a la luz, necesitas creer. Es una inspiración que brota del propio guion. Para conseguir cualquier trabajo, Giancarlo lo reafirmó delante de sus fans: no espera a que el teléfono suene. «No me quedo sentado esperando a que me llamen y me digan: ‘Oye, Giancarlo, ¿quieres hacer este papel?'», describió, «cultivo los papeles de forma activa».

Con palabras de gran carácter motivacional, nos recordó que los sueños se construyen: «Lo que haces hoy determina tu mañana. Así es. ¿Pero imagino y visualizo un papel diez veces mejor, más grande y más profundo que Gustavo Fring? Sí, por supuesto».

Miguel Robles
Periodista y gestor de cuentas en marketing digital, ha cubierto el Festival de Málaga en medios como La Opinión de Málaga y Cine Nueva Tribuna.

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