Benson Boone afirma su liderazgo en Mad Cool con acrobacias y vozarrón
El pop dominó el inicio del viernes 11 con un par de conciertos entretenidos que dejaron muy buen sabor de boca. Después del buen comienzo ofrecido por Natalia Lacunza, el público se trasladó al escenario principal para disfrutar de Benson Boone. Con Sorry I’m Here for Someone Else, el artista dio la bienvenida al festival de forma enérgica, sin tiempo para descansar ni apartar la vista del show. Entre saltos, volteretas y algunas escapadas al piano, el cantante encandiló a todas las personas que estuvieron frente a él.
El estadounidense vino a presentar American Heart, su recién publicado segundo disco. De hecho, algunas de sus actuaciones más destacadas de la tarde fueron Mr Electric Blue y Mystical Magical, dos temas pertenecientes a este álbum. Uno de los claros referentes de Benson Boone es Freddie Mercury, como ya demostró en la última edición del Coachella al interpretar Bohemian Rhapsody junto a Brian May, guitarrista de Queen. En esta ocasión, comenzó con unos cánticos para que el público le imitase y terminó demostrando su calidad vocal, como homenaje a la actuación de la banda inglesa en el Live Aid.
También hubo momentos más tranquilos y emocionantes como Slow It Down al piano o In The Stars, dedicada a su abuela fallecida. Como agradecimiento ante los miles de fans presentes, lo que el artista calificó como «inesperado», bajó hasta el foso con una voltereta y se acercó a las primeras filas, aprovechando también el pasillo que divide al público en los escenarios principales. El cantante le debe todo su éxito a un sencillo en concreto: Beautiful Things, que suma miles de millones de reproducciones. Por eso mismo, tuvo que ser el tema encargado de cerrar el maravilloso concierto. Tras esta visita, queda claro que Madrid quiere más Benson Boone para rato.


