Málaga se entrega a la palabra de Siloé
La noche del 21 de marzo, en Málaga no se vivió un concierto al uso, sino una experiencia litúrgica sonora y colectiva de la mano de Siloé, el trío formado por Fito Robles (voz), Xavi Road (guitarra) y Jaco Betanzos (batería). Con un directo muy bien construido, la banda volvió a demostrar por qué se ha afianzado como una de las referencias del indie español. En la Sala París 15, el ambiente se cargó de emoción, intensidad y una sensación de comunidad difícil de explicar.
Entre el rumor de un público expectante de cabellos mojados por la lluvia, el silencio se apoderó del espacio cuando las luces se apagaron. Un mensaje apareció en la pantalla: «Al principio del todo era la palabra, San Juan 1:1». De pronto, dos monjes irrumpieron en el escenario para desmantelar los instrumentos mientras una cuenta regresiva en números romanos dio comienzo a la misa musical de Siloé.
Los ritos iniciales
Los primeros acordes de Terrorismo emocional abrieron el inicio del Campo Grande Tour, una canción inédita que estará incluida en su próximo álbum. El espíritu rockero se apoderó de la sala. En el escenario: guitarras, sintetizadores, batería, voz y una cruz de LED. En el público: palmas y voces que acompañaban el ritmo de la banda. Alrededor de 3000 corazones latiendo al unísono en la primera de las dos paradas que hizo el grupo en Málaga con un cartel de sold out. Solo una canción les bastó para tener al público en el bolsillo. Con Si me necesitas, llámame, Las Palabras y Reza por mí, el trío vallisoletano mantuvo la euforia del inicio en una primera ronda marcada por un ritmo enérgico.
Tras un breve descanso, Fito Robles aprovechó para recordar que han estado 15 veces en la ciudad y dos de ellas habían sido en esa misma sala. «Nos ofrecieron un lugar más grande, pero lo rechazamos», añadió el vocalista. Aunque la banda ya se haya labrado un nombre dentro de la industria musical, consideran que las cosas buenas se cocinan a fuego lento y que con humildad se llega muy lejos. Además, Robles destacó que todavía les queda una cita pendiente de la mano del Brisa Festival, que tendrá lugar del 23 al 25 de julio.
Estreno de El Búfalo, el próximo single de Siloé
Tras una primera parte muy movida, la banda bajó la intensidad con el estreno de El Búfalo, una canción que se recoge en el marco de su nueva etapa creativa y que aún no se encuentra en las plataformas. Las luces del escenario dejaron ver las caras expectantes del público, llenas de asombro y felicidad. Sin abandonar el repertorio del próximo disco, Dime añadió un toque fresco, mientras que La Oposición brindó nostalgia a la sala y confirmó su consolidación como himno. El ritmo se aceleró con Esa estrella, una de las más coreadas de la noche.
Uno de los momentos más emotivos se vivió con La verdad. Fito Robles apareció en mitad de la Sala París 15 subido en la mesa de control. Un momento esperado por los fieles, que se aproximaron a su alrededor. El tema, interpretado en acústico, erizó las pieles de un público completamente sumergido en un clima íntimo. Ese gesto de bajar del escenario afianzó la conexión tan profunda que han creado entre la banda y sus fans.
En su llegada al escenario, los tres componentes de la banda se sentaron juntos en un banco para dar paso a Súbeme al cielo y seguir conservando ese ambiente embelesador. Una de las grandes sorpresas fue la inclusión de Volverte a ver al setlist, un tema que no pudieron incluir en su anterior gira. En contraposición, la calma llegó a su fin con Si te pones de mi parte, Amor infinito y Nada que se parezca a ti, que volvió a subir los decibelios. El sonido de la batería de Jaco Betanzos y la guitarra de Xavi Road golpearon el pecho de los presentes, quienes le acompañaron al ritmo de unas palmas.
La sagrada comunión
Un interludio con Personal Jesus de Depeche Mode de fondo dio paso al colofón final. La batería de temazos comenzó con los últimos singles: Quédate esta noche, la recién salida del horno Regu y Campo Grande. El trío vallisoletano junto a su público emprendieron un viaje sonoro colectivo, uno de esos momentos en los que el tiempo parece que deja de correr para sentirse eternamente presentes en ese instante. Que merezca la pena y Todos los besos dieron la bendición final a una noche inolvidable en la que la música fue cómplice de algo extraordinario.
Siloé no solo dio un concierto, ofreció una experiencia difícil de olvidar o, como ellos prefieren definirlo, un viaje que mereció la pena. Y Málaga le proporcionó el calor de un abrazo lleno de complicidad. Una noche donde la energía y la emoción se dieron de la mano y demostraron que la música nace donde la palabra se queda en silencio.


