Bum Motion Club presenta su segundo álbum de estudio, titulado Distracciones. Este disco abre una puerta a la nostalgia del grunge noventero a partir de un sonido shoegaze moderno, sofisticado y elegante. La banda se instala como uno de los nombres más interesantes de la escena pop rock nacional. Cargado de energía y distorsiones, pero dando un paso adelante en sofisticación, este disco es un nuevo paso adelante para ellos.
Desde una perspectiva fresca con respecto a sus trabajos anteriores, el quinteto viaja a través de doce canciones en las que reina un sonido brillante, amplio y esperanzador. Distracciones nace de la necesidad de Bum Motion Club por investigar nuevas formas de componer, viendo la música desde un plano diferente pero siendo fieles a su esencia. El uso de afinaciones alternativas, percusiones programadas o samplers de baterías han permitido este cambio, que le ofrece un tono más sofisticado.
En este disco, Bum Motion Club demuestra su destreza para componer desde un lugar en el que los contrastes predominan: la densidad de las guitarras se enfrenta a la luminosidad de los sintetizadores, al mismo tiempo que las letras esperanzadoras brillan sobre las bases intensas. Complementando a la perfección esa música magnética, las letras de Pablo -vocalista y letrista- destapan un futuro esperanzador repleto de ilusión y euforia, distanciándose de la melancolía que definía los primeros trabajos de la banda, donde tenía más cabida la oscuridad del día a día. Sin embargo, este disco explora otras emociones, más positivas, que también conviven en esa realidad.
El sencillo Bandera Blanca demuestra esta nueva energía revitalizada de la banda. Intensos riffs de guitarras eléctricas con un toque de nu-metal dosmilero arropan un mensaje claro: ante la sensación de ahogo dentro de una ciudad fantasma, la única solución es desaparecer y buscar un mañana mejor.


