Eternity
Elizabeth Olsen, Miles Teller y Callum Turner en 'Eternity' / Leah Gallo
Cine

‘Eternity’: un limbo de colores y recuerdos para celebrar el amor eterno

La vida es una sucesión constante de tomas de decisiones. Qué comer hoy, a qué hora irte a dormir, qué camino tomar para llegar a tu destino. El fin de la existencia debería conllevar, por tanto, el mayor deseo de los indecisos: no elegir nada más. Pero, ¿qué ocurriría si te quedase una última decisión por tomar? Eternity viaja hasta el más allá e imagina un limbo donde las almas deben escoger el lugar ideal para disfrutar de su eternidad. En tono de comedia romántica, la producción de A24 plantea el debate de con quién pasar esa eternidad. La compañía es más importante que el lugar, sea en la tierra o tras la muerte.

Joan (Elizabeth Olsen) tendrá que decidir entre su marido (Miles Teller), con quien ha envejecido, y su primer amor (Callum Turner), quien lleva décadas esperándola. Los momentos felices, la rutina y la construcción de una relación competirán contra la inocencia y la curiosidad de conocer lo que nunca pudo ser. El trío protagonista de Eternity trabaja de maravilla y encuentra el equilibrio necesario entre el humor, la ternura y el aspecto filosófico. Aun contando con un trasfondo dramático -recordemos que estamos hablando de la eternidad sin opción a cambiarla-, es imposible esconder una sonrisa con cada escena cómica que surge a lo largo de toda la historia. Mientras tanto, el espectador se coloca en la mirada de cada uno de ellos, comprendiendo toda posible decisión.

Visualmente, Eternity brilla con una propuesta estética tan vibrante como delicada. David Freyne apuesta por una paleta de colores cálida y expansiva, que convierte el limbo en un espacio casi táctil, lleno de vida y emoción pese a su naturaleza abstracta. Los escenarios funcionan como un refugio emocional donde los personajes transitan entre recuerdos, dudas y deseos. La fotografía refuerza ese aire etéreo y luminoso, mientras construyen un más allá que no resulta amenazante, sino íntimo y acogedor, casi como un sueño que uno preferiría no abandonar.

Ana Laura Palacios
Graduada en Periodismo por la Universidad de Málaga. Periodista especializada en cine y música. Actualmente también puedes leerme en Neo de La Vanguardia, donde escribo sobre tecnología. También pasé por EFEverde (Agencia EFE) y TimeJust.

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