Sexy Zebras publica Bravo, un manifiesto sonoro en el que se celebran como banda. El regreso del trío madrileño se manifiesta como un elogio de lo cotidiano, de la resiliencia y de lo que supone ser una banda de rock and roll en 2025. Además, lo presentarán en directo en una gira que incluye parada en el Movistar Arena de Madrid el 24 de enero.
Antes de celebrar el momento de bonanza y crecimiento constante que llevan viviendo en los últimos años, Sexy Zebras tenían que celebrarse a ellos mismos como banda, respetando las luces y las sombras de cada uno de ellos, y celebrando el grupo que son por encima de todo. Una única palabra podía aterrizar ese sentimiento: «bravo». Con este álbum, después de aquel ejercicio de refundación y renacimiento en medio de la tensión que supuso Calle Liberación, el trío sabe perfectamente a qué juegan, por encima de a qué se supone que deberían jugar.
Bravo está compuesto por canciones que transitan el romanticismo más eléctrico (Días de mierda), el carpe diem como acto de urgencia filosófica (Mañana no existe), la reflexión sociopolítica más sarcástica como acto de unidad entre pares (Bravo), un tema al amor después del amor (Marisol) o un auténtico himno al pogo como espacio de hermandad y comunidad (Pogo). El disco mantiene las señas de identidad fundamentales de Sexy Zebras, pero permitiéndose licencias a otros géneros menos explorados. También hay canciones donde rebajan intensidad y decibelios como 333 o El silencio, otras donde resuenan como un grupo que atraviesa las fronteras del rock alternativo noventero (C’est la vie), incluso se acercan al country-rock en clave cuasi punk (Flores a la guerra), se ponen fronterizos en clave tex-mex (Caracol) y las cadencias rítmicas se mueven entre The Clash y The Police (Vivito y coleando).


