Dillom consolida su idilio con España en una intensa noche en La Riviera
Dillom se vistió de gala para recibir al público madrileño el miércoles 18 de febrero. Se trata del primer concierto en España de la gira Por cesárea: Irreversible, que también ha hecho parada en la sala Razzmatazz de Barcelona y contará con próximas fechas en la sala París 15 de Málaga (sábado 21) y la Sala Moon de Valencia (lunes 23). Todavía quedan entradas, no te quedes sin ellas. Este tour consolida su creciente conexión con el público español, un territorio que el argentino ha ido conquistando de forma progresiva en los últimos años.
Ataviado con un traje gris, camisa blanca, corbata negra y gafas de sol oscuras, el argentino apareció sobre las tablas de la Sala La Riviera para darle vida a Coyote. La guitarra, que le acompañó durante una buena parte del show como complemento a su voz, aportó una textura más cruda y orgánica al directo, elevando el espectáculo más allá de la base electrónica habitual. «Me encanta el frío, es un placer cruzar el océano y encontrarme esta temperatura», aseguró Dillom antes de cantar Mi peor enemigo. Durante los 90 minutos de concierto, el músico estuvo rebosante de energía, con movimientos rápidos y saltos de una punta a otra del escenario, lo que provocó que fuese perdiendo capas de ropa a medida que avanzaba la noche.
Una liturgia oscura y catártica de Dillom
El ambiente en La Riviera osciló entre la teatralidad y la catarsis colectiva. La propuesta estética de Dillom (oscura, irónica y provocadora) encontró en Madrid un público entregado que respondió desde el primer acorde. No es casualidad: el argentino ha sabido construir una narrativa propia dentro del panorama urbano latinoamericano, combinando una crudeza emocional con referencias al rock alternativo.
Por supuesto, hubo tiempo para interpretar Rojo profundo, su último sencillo, que fue coreado por los asistentes. «Gracias por todo, por llenar esta hermosa sala», agradeció Dillom de forma sincera, «somos un montón de gente y cada vez somos más, nos encanta venir acá porque siempre nos reciben bien, nos hacen sentir como locales». Esa sensación de pertenencia fue palpable durante toda la noche, especialmente en los estribillos, donde la voz del público casi eclipsó a la del artista. Y es que el argentino lleva muchos años dando conciertos por España, donde ha pasado de salas pequeñas a otras de mayor aforo.
Temas de sus dos álbumes (Por cesárea y Post mortem) fueron llenando la sala. No faltaron canciones como Pelotuda, Cirugía o 220, todas seguidas y celebradas por el público. «No tengo palabras para describir esta noche», concretó. Tres temas dieron por finalizada la noche: Amigos nuevos, Reiki y yoga y Buenos tiempos.
Sin bises ni artificios innecesarios, Dillom se despidió de la capital española. La sensación final fue la de haber asistido a un concierto sólido, intenso y cuidadosamente construido, donde cada gesto y canción respondían a una identidad artística clara. Madrid no solo fue el punto de partida de su gira española, sino también la confirmación de que el artista atraviesa uno de los momentos más firmes de su carrera.



