Dos noches, cero huecos: Latin Mafia firma un doble ‘sold out’ abrumador en Madrid
Siempre que se cuelga el cartel de sold out en un concierto, hay que coger el anuncio con pinzas. Los diferentes formatos y aforos cambian mucho, por lo que es difícil dar con un espectáculo que realmente haya vendido una buena cantidad de entradas. Esto sucedió en la primera noche de Latin Mafia en Las Ventas de Madrid, donde no cabía un alfiler. La plaza fue testigo del fenómeno viral que está llenando las redes sociales con vídeos de sus directos y las playlists de la generación Z con sus temas.
Los mexicanos presentaron su primer álbum, Todos los días todo el día, y repasaron su lista de sencillos. Con una escenografía caóticamente cuidada, que recuerda al salón de una persona con el corazón roto, los tres hermanos repartieron los momentos más relevantes para que cada uno tuviese su propio espacio a la vez que se apoyaban. La realización, aunque dio una sensación de cutrez, acabó siendo otro de los elementos que favoreció la cercanía con el público: cámaras de baja calidad en mano y situadas en planos imperfectos que reforzaron esa estética deliberada de indiferencia.
El público gritó y lloró cada tema, cuyas letras parecían arrancar sus sentimientos más profundos. Y uno de los momentos cúlmenes llegó de la mano de Rusowsky, quien salió a colaborar en Neo roneo. Sin embargo, como espectadora ajena, hubo comportamientos de Latin Mafia que desentonaron, como el vídeo explicando cómo realizar un pogo, unas instrucciones que los miembros repitieron varias veces, marcando cuándo debía ejecutarse.
Aun así, Latin Mafia demostró que su éxito es el resultado de un lenguaje emocional directo que conecta con una generación. Entre saltos y confesiones abiertas, la banda firmó una noche intensa que confirmó por qué se han convertido en uno de los mayores fenómenos musicales del momento.


