Desgana y rutina: Måneskin no brilla en su gran noche del Mad Cool
La tercera jornada del Mad Cool arrancó con la premisa de ser el peor día de esta edición. Los nombres de Måneskin y Sum 41 como cabezas de cartel prometían mejorar el día, pero todo fue una ilusión. Ambas bandas atrajeron a miles de personas que adquirieron una entrada para disfrutar de ellos pero, sobre todo, de la actuación de los italianos en el escenario principal. Sin embargo, lo que se presagiaba como una noche memorable acabó siendo un concierto desganado y sin alma.
Aunque visualmente impactante, con una puesta en escena llena de luces y energía, Måneskin no logró conectar con el público. Damiano David y compañía parecían estar en piloto automático, despachando sus temas más populares como Zitti e buoni, que les llevó a la fama mundial tras su presentación en Eurovisión, o su versión de Beggin’ sin la chispa ni la pasión que los caracteriza. El guitarrista, Thomas Raggi, tiró del carro para todos y fue el único que transmitió buenas vibraciones.
Aunque se trata de una de las bandas de rock más importantes de la última década, su actuación se sintió monótona y el repertorio, que lleva tiempo sin variar, dejó una sensación de repetición. De hecho, según el calendario, el concierto tenía que durar 90 minutos, pero en los bises dio la sensación de que les volvieron a sacar obligados y repitieron I Wanna Be Your Slave, todo un sinsentido. A pesar de algunas pinceladas de su característico erotismo y carisma, Måneskin pareció conformarse con seguir un guion preestablecido. Además, el numeroso público no respondió con la energía que se esperaría en un show de esta magnitud y la falta de sorpresas escénicas terminó por sellar la que será, probablemente, la actuación más floja de Mad Cool 2024.


