Ídolos
Óscar Casas y Ana Mena protagonizan 'Ídolos' / Manolo Pavón
Cine

‘Ídolos’: la química de Óscar Casas y Ana Mena entre carreras de motos

El menor de los hermanos Casas continúa buscando su hueco como crush nacional y, siguiendo los pasos de Mario, está optando por papeles protagonistas de películas adolescentes. Después de Me has robado el corazón, llega con Ídolos, la producción hispano-italiana donde da vida a un piloto de Moto2 con problemas familiares y una historia de amor inminente.

Ídolos se inscribe en la tradición del cine deportivo que utiliza la competición como telón de fondo para hablar, en realidad, de heridas familiares, expectativas frustradas y segundas oportunidades. Mat Whitecross, procedente del mundo de los documentales y los videoclips, construye una película de ritmo ágil y vocación comercial, que aspira a trascender el simple espectáculo de las carreras para adentrarse en el terreno del drama emocional.

La cinta se mueve con soltura en las secuencias sobre el asfalto. Las carreras están filmadas con pulso y nervio, transmitiendo velocidad, riesgo y una adrenalina que sumergen al espectador por completo en el motociclismo. El uso del montaje y la cámara refuerza la sensación de urgencia constante, convirtiendo el circuito en un espacio donde cada error se paga caro. En este sentido, Ídolos cumple con solvencia su promesa de entretenimiento. Sin embargo, se echa en falta un poco de innovación en cuanto al montaje, ya que cada carrera resulta muy similar a la anterior.

En este largometraje no hay villanos ni héroes, solo jóvenes con ambición. Los antagonistas -interpretados por Saul Nanni, Mario Ermito y Simone Baldasseroni- refuerzan el contexto deportivo de ganar y aspirar a ser el número 1, pero con momentos inesperados donde el compañerismo está por encima de todo lo demás.

El aspecto sentimental de Ídolos

El núcleo emocional del relato se articula en torno a la relación paterno-filial. Marcada por la culpa, la ausencia y la necesidad de redención, Óscar Casas y Claudio Santamaria forman un tándem donde el italiano carga con el peso actoral, pues su mayor experiencia es palpable. Aquí la película encuentra sus momentos más honestos, aunque también evidencia sus limitaciones. El guion opta por estructuras y conflictos previsibles, formando un arco dramático que avanza hacia la resolución más esperada.

En cuanto a la dimensión romántica, Ana Mena personifica el apoyo y origen de algunos conflictos del protagonista. La relación está diseñada para nivelar el tono más que para profundizar en los personajes. La malagueña, que ha tenido algunos trabajos actorales repartidos a lo largo de su vida, cumple con su función, con una actuación equilibrada. La química entre ambos sale de la pantalla: las miradas y gestos hacen de cada escena compartida una relación real. Y no es para menos, pues el amor surgió entre los actores durante el rodaje. Por supuesto, la andaluza forma parte de la banda sonora del filme, con los temas Cute guapo y Un latido.

En conjunto, Ídolos es una película eficaz y ambiciosa en lo formal, consciente de su vocación popular y de su deseo de conectar con un público amplio. Sin embargo, es incapaz de arriesgar más allá de lo esperado. Se trata de un drama deportivo correcto, intenso por momentos, pero que no termina de romper el molde al que pertenece.

Ana Laura Palacios
Graduada en Periodismo por la Universidad de Málaga. Periodista especializada en cine y música. Actualmente también puedes leerme en Neo de La Vanguardia, donde escribo sobre tecnología. También pasé por EFEverde (Agencia EFE) y TimeJust.

Artículos relacionados

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *