La Plata
La Plata actuando en la sala Copérnico / Ana Laura Palacios
Música

La Plata se despide de ‘Interzona’ con un directo sólido y envolvente en Madrid

La música en vivo está disfrutando de su época dorada. Las salas suman conciertos a sus calendarios y despachan cientos de entradas cada noche. Las bandas, por supuesto, lo agradecen, ya que cada vez es más fácil llenar cualquier recinto y poder disfrutar de la euforia del público -al menos, hasta que explote la burbuja-. El pasado sábado fue el turno de La Plata, que está de fin de gira. Tras pasar por Valencia, su hogar, y antes de visitar Barcelona a finales de mes, el grupo recaló en la capital española para despedirse de Interzona, su tercer álbum de estudio.

Estela Esperanza fue la encargada de abrir la noche. Con su música ambiental y su delicada voz, engatusó a los presentes antes de dar paso a la banda valenciana. El post-punk de tintes electrónicos -por intentar encasillarlos en un género-, la melancolía y el nihilismo tomaron una Copérnico llena. La sensación onírica de Mirar atrás y La vida real ofrecieron un inicio pausado. Pero la tranquilidad duró poco, pues las guitarras comenzaron a acelerar con Victoria y la energía se mantuvo álgida durante todo el espectáculo.

«Acabamos de empezar, pero espero que dure todo lo que se pueda», confesó Diego Escriche, vocalista y guitarrista del grupo, antes de interpretar Volar. Con una formación de cinco músicos, La Plata fue alternando sus voces entre las masculinas y las femeninas, generando una melodía heterogénea muy interesante de escuchar en directo. Todo ello, acompañado de una puesta en escena donde predominaron las luces azules y blancas, evocando ese tono plateado y metalizado que recuerda a las portadas de Interzona y del EP Sueños. Tampoco faltaron los láseres y el humo, elementos que ayudaron al público a adentrarse en su propuesta.

El envolvente directo de La Plata

Miguel Carmona, batería, abandonó su puesto en el escenario para dedicar unas palabras de cariño al público: «Millones de gracias a todos por estar aquí, está siendo brillante». También avisó de que el fin se estaba acercando y, como era de esperar, reservaron sus mejores temas para el último tramo. Un atasco fue recibida como un himno, mientras que Esta ciudad, La luz y Ángel gris fueron coreadas por todos los asistentes. Las notas finales sonaron al ritmo de Me voy, el mejor tema para decir adiós a una buena noche.

Así, el grupo valenciano demostró que su directo atraviesa uno de sus mejores momentos: sólido, envolvente y honesto. La gira de Interzona se despide, pero la sensación que dejó en Madrid fue la de una banda que todavía tiene mucho que decir, incluso cuando canta sobre la huida y el final.

Ana Laura Palacios
Graduada en Periodismo por la Universidad de Málaga. Periodista especializada en cine y música. Actualmente también puedes leerme en Neo de La Vanguardia, donde escribo sobre tecnología. También pasé por EFEverde (Agencia EFE) y TimeJust.

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