Ralphie Choo aplaza el estreno de ‘Charmain’ y convierte Madrid en una fiesta
Tal y como sus seguidores vaticinaron, el primer Movistar Arena de Ralphie Choo no fue la presentación de su nuevo álbum. El manchego anunció dos fechas especiales (la segunda, el 27 de marzo en el Sant Jordi Club de Barcelona), donde su próximo trabajo iba a ver la luz por primera vez. Sin embargo, los plazos jugaron en su contra: «Yo iba a presentar un disco que realmente no está, ¿por qué? Porque hay muchas cosas en la cabeza de uno y mucha exigencia… Quiero hacerlo mejor, tiene que ser mejor que Supernova«, explicó. El artista también alentó a los asistentes a permitirse equivocarse. «Si no falláis, no vais a llegar a ningún sitio», animó, «no sobrepenséis las cosas, disfrutad de la vaina y fallad, por favor, mucho».
La promesa fue, por tanto, incumplida. No hubo un estreno íntegro ni primicia conceptual, sino un ejercicio de honestidad poco habitual, donde reconoció que el proceso creativo necesita más tiempo del previsto. El público, que había acudido con la curiosidad de escuchar el nuevo material al completo (muchas fueron las teorías previas sobre ello), tuvo que conformarse con una noche corriente.
Así, el pasado viernes 20 de febrero, Ralphie Choo dio un concierto en el que repasó su discografía, con canciones de su álbum debut, sus últimos lanzamientos y un par de temas inéditos de Charmain, su inminente proyecto. Acompañado de una banda formada por ocho músicos, dos invitados y una bola de discoteca que iluminó el recinto, el cantante actuó durante una hora y media.
La primera cita en un gran recinto
Ralphie Choo irrumpió corriendo sobre el escenario, con música potente de fondo y una actitud de atleta antes de una final, vestido con un traje rojo completo del que era imposible apartar la mirada. Tras la introducción instrumental, arrancó con Pirri, uno de sus últimos singles. Le siguió uno de los temas inéditos de Charmain, lo que ilusionó al público.
Bulerías de un caballo malo y NHF reforzaron esa mezcla de raíz y modernidad que caracteriza su propuesta. «Estoy muy agradecido de estar aquí, de que hayáis venido», confesó antes de interpretar Beso bruma, «espero que disfrutéis». Los debuts en directo de Rocco y Tentación marcaron uno de los puntos más celebrados. En esta última, un bailarín apareció entre las escaleras de una de las gradas, y un joven del público se animó a acompañarlo durante unos segundos, desatando la euforia colectiva. Tras ello, llegó el primer invitado de la noche: Mori apareció para acompañar al cantante en WCID?
Tras D’amor traficante, hubo un interludio instrumental y Ralphie Choo volvió con un traje dorado y brillante. El tono fue, durante esta primera mitad, relativamente contenido, más atmosférico que explosivo.
La explosiva actuación de Ralphie Choo
«Es hora de cantar un poquito», anunció antes de lanzarse a Whipcream. Este tema abrió la puerta a una segunda mitad más dinámica, con sonidos más potentes y un público completamente entregado. Además, la primera aparición de Rusowsky desató la locura. Bby Romeo y Gata fueron las primeras colaboraciones, donde la química entre ambos fue evidente y terminó de encender un tramo final que ya no dio respiro. Omega, Voycontodo, otro adelanto de Charmain y Máquina culona sonaron sin pausa.
«Este temita, con mucho cariño, se lo quiero agradecer a toda la gente de mi pueblo que está aquí, la peña con la que he crecido y me he cultivado», dijo antes de incendiar el escenario con Rookies. Por su parte Lamento de una supernova anunció el final del show. Rusowsky volvió para este último tramo, protagonizado por Dolores y Valentino, que desató la euforia máxima en la pista del Movistar Arena.
No fue la presentación soñada de un nuevo disco, pero sí la confirmación de que Ralphie Choo atraviesa un momento de consolidación artística. Entre la expectativa frustrada y la celebración compartida, el manchego dejó claro que Charmain llegará cuando esté listo, pero con una ambición todavía mayor.



