Sara Socas cierra la etapa ‘TFN-MAD’ reivindicando su voz entre el R&B y el ‘freestyle’
Siempre genera curiosidad ver a un freestyler en su propio concierto. Cómo deja a un lado la improvisación para alcanzar la antítesis: un mismo espectáculo ensayado y representado innumerables veces, la repetición estructurada de un mismo concepto. En su caso, Sara Socas lleva varios años moviéndose entre ambos mundos y el pasado 8 de febrero dio por finalizada la etapa TFN-MAD, su primer álbum de estudio.
Este disco supone un tránsito consciente hacia un universo musical más amplio, donde el R&B ocupa un lugar central, pero sin renunciar al rap de raíz. El concierto puso en valor la apuesta de la canaria por buscar un hueco en la industria musical después de haberlo conseguido en el mundo de las batallas de gallos. Acompañada de tres músicas -batería, teclista y guitarrista- y Erika Dos Santos como MC y corista, Sara Socas firmó un show más que notable en la Sala El Sol de Madrid.
El arranque con Sugarina y Me sale redondo sirvió para romper el hielo y marcar el tono: bases orgánicas y una voz que se mueve con soltura entre la dulzura del R&B y la firmeza del rap. Les siguió Inside, presentada con una broma que arrancó risas: «Buenas noches lesbianas… y al resto también». La comunicación con el público se mantuvo constante, directa y sin artificios. También hubo varias canciones de carácter optimista, como Te sobra color o Ser feliz y no llorar en el intento.
Los actos reivindicativos de Sara Socas
Si algo define el directo de la rapera es su capacidad para incluir un discurso político y social. En Ahora me quiero más, lanzó una pulla hacia Ayax y Prok que provocó aplausos y complicidad: «Presunción de inocencia, una polla». Hace un año, los mellizos recibieron numerosas denuncias sobre violencia de género a través de redes sociales y canales oficiales.
Spanish rompió la dinámica con una performance provocadora, donde un hombre, ataviado con una bandera de España a modo de capa, ató a la propia artista a una silla con una soga. Al final del mismo tema, la canaria imitó a Angie Corine con una voz caricaturesca. La aludida es conocida por sus letras contra el PSOE y por su estrecha relación con VOX.
Por supuesto, no faltó el guiño a sus orígenes. Cerca del final del concierto, retó a Erika Dos Santos a una batalla donde ambas lucieron sus dotes de improvisación. Entre sus barras, no faltaron palabras hacia el auge de la extrema derecha y al clima político internacional.
Toda una noche de colaboraciones
Sara Socas estuvo muy bien acompañada durante toda la cita. Los invitados aparecieron poco a poco y cada uno disfrutó de su momento especial. La primera fue Marta Ramos con No va a cambiar, un tema dedicado a aquellas amigas que son incapaces de «dejar a su novio».
Más adelante, Olaia Alcázar se unió en El mundo, aportando otra textura vocal. La canción, producida por Acción Sánchez, es una versión chill de «vamos a cagarnos en todo». También apareció la banda Jalea al completo para darle vida a Mi peor enemigo. «Compusimos una canción sobre que, a veces, el peor enemigo que puedes tener es uno mismo», narró la artista.
El cierre con Un beso y Fock it puso fin a una etapa. Sara Socas confirmó que su proyecto musical ha encontrado una voz propia, sólida y honesta, capaz de convivir entre ambos mundos y sin necesidad de elegir un solo camino.


