Trece meses después de zambullirse en su proyecto más personal, Roy Borland lo cierra con el lanzamiento de Cena, un EP que tiene bastante de autobiográfico, mucho de artesanía y abundancia de sofisticación. Sal, Limón -con El Kanka-, Tequila, Chin chin -con Alex Granero- y Miel son las cinco canciones que forman el EP. Son singles que ha ido publicando a lo largo del último año -no los únicos, pero sí los temáticos-, mientras daba forma a un proyecto intimista y arriesgado. A partir de géneros clásicos como el bolero, viaja a lo actual para consumar obras de exquisito R&B, composiciones ambiguas pero universales y, sobre todo, seductoras. Como regalo y broche final, también se presentan dos nuevas versiones acústicas de Sal y Miel.

Multinstrumentista acérrimo, su destreza en la producción le ha permitido acentuar el carácter personal de piezas que suenan refinadas a pesar de su carácter casi artesanal. El proyecto Cena es un puzle que hay que encajar y que Roy Borland presenta en un orden no necesariamente cronológico, ni en la narración -un amor que evoluciona del flechazo al desencanto-, ni en la creación.

Roy Borland es aventajado heredero de una estirpe de músicos. Nacido en Madrid pero con raíces en Jamaica y Panamá, donde su tío abuelo, Manny Bolaños fue toda una institución, se convirtió en habitual durante largo tiempo de garitos y calles de la capital. Tras su paso por La Voz, viene desgranando sus canciones con la misma cadencia con la que rasga su guitarra y susurra sus composiciones.

Roy Borland

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