Green Day
Green Day en Road to Río Babel / Óscar Gil
Música

Green Day, un concierto para descargar energía y sudar

Junio ha comenzado con la esperada vuelta de Green Day a Madrid. Tras las visitas de Taylor Swift y AC/DC, los eventos nacionales que marcaron mayo, llegó la hora del punk comercial. Dentro de una jornada con el nombre de Road to Río Babel, presentada como la antesala al festival celebrado en la Caja Mágica, la banda compartió escenario con algunos de los teloneros de su gira europea -The Hives, The Interrupters y Maid of Ice-, grupos españoles -Emlan y 30s40s50s– y Lagwagon, quienes fueron los encargados de cerrar la noche.

Aunque la cita fue anunciada como un concierto de Green Day, la organización acabó confirmando al resto del cartel y la distribución en dos escenarios. Como era de esperar, la gran mayoría acudió para ver a los estadounidenses, por lo que la gente se aglomeró ante la tarima principal desde primera hora. Todo el mundo quería ver al grupo de cerca, pero desde cierta distancia fue imposible. Algunos, incluso, tuvieron que ser conscientes de lo que ocurría en el escenario a través de una pantalla que, además de ayudar a ver las caras de los artistas, tapó cualquier visibilidad a quien se situase detrás. Quizá sea hora de vender menos entradas y asegurar un buen servicio en los eventos musicales. La salida del recinto fue otro punto negativo, que tomó 30 minutos para llegar hasta la puerta y encontrar una interminable fila en la parada de Metro más cercana.

Así fue el concierto de Green Day

A pesar de los inconvenientes surgidos por la organización, fue un buen concierto. Es necesario hacer una mención especial a The Hives, que dejó el ambiente preparado con su entretenido espectáculo. Repasar Dookie y American Idiot por su 30 y 20 aniversario, respectivamente, transportó a los fans de Green Day a una época pasada, donde escucharles era un símbolo de rebeldía e inconformidad. Ambos discos están llenos de himnos más allá de los archiconocidos Basket Case o American Idiot, temas para redescubrir como Burnout o Jesus of Suburbia.

Los saltos, pogos y las manos en alto dominaron la pista. Las dos horas y media de show fueron una completa descarga de energía que hicieron sudar a todo el público a la par que los miembros de Green Day le dieron caña a sus instrumentos. También incluyeron algunas canciones de su nuevo álbum, Saviors, y otros clásicos, como Know Your Enemy -momento en el que subieron a una fan para tirarse sobre el público- o Minority. Pero lo que más llamó la atención fue el final, con Billie Joe Armstrong solo a la guitarra interpretando Good Riddance (Time of Your Life). Una noche para recordar hasta la próxima visita de la banda.

Ana Laura Palacios
Graduada en Periodismo por la Universidad de Málaga. Periodista especializada en cine y música. Actualmente también puedes leerme en Neo de La Vanguardia, donde escribo sobre tecnología. También pasé por EFEverde (Agencia EFE) y TimeJust.

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