Un amor
Hovik Keuchkerian y Laia Costa en 'Un amor' / Ellas comunicación
Cine

‘Un amor’: una apuesta para los galardones nacionales

El cine de Isabel Coixet es fácilmente reconocible. La directora se ha convertido en una autora característica que ha ganado tanto adeptos como odiadores. Y es que, incluso en historias tan únicas como Un amor, son palpables sus técnicas de rodaje y adaptaciones de guion. Coixet se encontró con dos retos. El primero, llevar a la gran pantalla una historia tan compleja como esta de Sara Mesa. El otro, transmitir los sentimientos de su protagonista, tan odiada en el mundo de la literatura.

La confianza en la directora era plena y, para sorpresa de nadie, ha cumplido con las expectativas. Efectivamente, el personaje de Laia Costa es tan incomprendido como en la novela. Es más, el resto de sus coprotagonistas son igual de antipáticos. Hovik Keuchkerian perfecciona el papel de hombre sin sentimientos ni intereses más allá de los físico, mientras que Hugo Silva asquea al espectador con su soberbia. En Un amor podemos ver los diferentes tipos de machismo que una mujer puede encontrar en su vida: el pedante que se cree superior a todas las mujeres, el que es alérgico a los sentimientos, el que es abiertamente misógino y el esparcido por mujeres que han dejado de lado la sororidad.

Se trata de una combinación que no va a gustar al público de masas, ya que es cine de autor en toda regla. Pero así es Coixet, quien no quiere gustar a todo el público, sino incomodarle en la butaca. En definitiva, Un amor cuenta con todos los ingredientes para llenar las nominaciones de los premios de cine españoles. Costa podría conseguir su segundo Goya y Silva, su primera nominación. La duda es si alcanzará mayor relevancia hasta la crítica internacional o se quedará en una de las películas más comentadas de nuestra industria.

Artículos relacionados

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *