Pilar Palomero
Pilar Palomero durante el 23 Festival de Málaga / Daniel Galbeño
Entrevistas

Pilar Palomero: «No llevaría a mis hijos a un colegio religioso»

Una cineasta sensata. Pilar Palomero buscó en todo momento responderme con franqueza y evitó cualquier evasión a alguna que otra pregunta incómoda con subterfugios dialécticos. Ante cuestiones espinosas como el debate sobre la eliminación o no de los centros de enseñanza concertados, la directora de Las niñas prefirió directamente no contestar antes que hacerlo con la precipitación de quien sabe que intentar quedar bien con cierto sector ideológico puede poner en tu contra al opuesto. La prude

Pregunta: Has planteado esta historia de una preadolescente en un entorno educativo un tanto opresivo desde una óptica muy íntima y sensitiva, casi confesional. ¿Cuánto hay de autobiografía en tu película?

Respuesta: No es autobiográfica, pero sí que hay mucho de mis recuerdos de aquel año, de ese paso de la infancia a casi la adolescencia, como los ritos de iniciación, pintarse los labios o fumar a escondidas. En cualquier caso, yo no soy ni la protagonista, Celia (Andrea Fandós), ni tampoco su madre, Adela (Natalia de Molina). En mi caso, la educación que recibí en casa fue muy distinta, pero no hay nada inventado. Las cosas que suceden en la película, si no las he vivido yo las ha vivido alguien que conozco o he sido testigo de ellas.

¿Son entonces las anécdotas más concretas las que te pertenecen?

Diría que sí. Hay algunas que recordaba de manera muy nítida y otras que las recuperé al hablar en la fase de escritura de guion a base de hablar mucho con mis amigas o con mi familia. Es un mosaico de recuerdos míos y de mi entorno. Hablé también con gente que había ido a otros colegios para ver si muchas de las cosas que me sucedieron correspondían a la idiosincrasia de mi centro o era algo extendido socialmente. Me di cuenta de que la segunda opción era la correcta.

Llevamos unos cuantos años en los que cada vez más se desarrollan películas rollo coming on age, especialmente en autores noveles. ¿A qué crees que se debe esta tendencia?

Creo que se debe a que siempre se pone mucho de la propia experiencia vital en la primera película. Uno de los momentos más traumáticos y bonitos de la vida es precisamente ese paso de la infancia a la preadolescencia, y eso es siempre interesante de explorar y de contar.

Pilar Palomero

‘Las niñas’ es la ópera prima de Pilar Palomero / Deivi Ruiz

Se han escritos muchos ensayos sobre que las personas que hemos pasado nuestra etapa de jóvenes adultos inmersos en las secuelas de la crisis económica nos refugiamos en esa infancia feliz, donde todo es más seguro. ¿Crees que también es tu caso y que por eso, pese a todo, sientes nostalgia de ese entorno que en cierto modo seguía siendo represor en muchos aspectos para las niñas de los 90?

La verdad es que no lo había pensado de esta manera… Tendría que reflexionar sobre ello para darte una respuesta adecuada. Mi motivación no viene de querer hacer un análisis intelectual de mi pasado, sino de explorar la parte emocional y querer provocar recuerdos similares en quien vea la película.

¿Hasta qué punto pueden marcar estos detalles de la infancia el futuro de los adultos en los que nos convertimos?

En todos los aspectos. Nos forjamos en esos momentos. Todo influye, desde lo que nos dicen nuestros padres hasta lo que nos susurra nuestro compañero de pupitre. Ahora leo cosas que escribí cuando tenía doce o trece años y veo que había cosas que se habían quedado muy hondas dentro de mí, algunas muy nocivas, con mensajes muy machistas.

Mensajes que estaban en las canciones que se cantaban en el patio del colegio y que se ilustran en secuencias muy marcadas en el filme.

Claro, es que eran letras que repetíamos constantemente desde la inocencia sin darnos cuenta realmente de lo que implicaban. Ahora estamos alerta con respecto a esos mensajes, pero en esos momentos los recibíamos y ahí se quedaban, dejando poso.

He leído en alguna otra entrevista que reivindicas un cine «hecho por mujeres» y no uno «hecho para mujeres».  ¿A qué te refieres con esta diferenciación?

El cine para mujeres es un término que odio. Esto surgió de una conversación en Valladolid que organizó la Seminci con un grupo de directoras acerca de este encasillamiento, muy habitual, pero que no tiene razón de ser. Que una película sea hecha por una mujer no significa que tenga que ser exclusivamente para mujeres, sino para cualquier público independientemente de su género.

Exceptuando a Natalia de Molina y Francesca Piñón, el grueso del reparto lo componen un grupo de chicas que tenían escaso recorrido actoral debido a su juventud. ¿Fue complicado dirigirlas debido a esto?

Para nada. Estaban tan abiertas a todo lo que les decía y tan implicadas en el rodaje que todo fue talento y voluntad por su parte. El casting fue exhaustivo, las elegimos de entre mil candidatas buscando esa chispa de autenticidad. El comando principal que les dimos Rubén Martínez, el coach de actores, y yo, fue que se lo pasaran bien. Eso es lo que hicieron y nos lo dieron todo.

Las niñas ha sido rodada con Zaragoza como marco principal del desarrollo de la historia. ¿Resulta difícil encontrar financiación para hacer cine de provincias?

Rodamos en Zaragoza pero una productora es de Madrid y la otra de Barcelona. Recibimos un apoyo incondicional por parte del Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza, así como de la Aragón Film Commission. Sin la ayuda de estas tres instituciones hubiera sido imposible rodar en esa ciudad por cuestiones ya no económicas sino logísticas del rodaje. Lo más fácil hubiera sido rodar en Barcelona o Madrid, pero Las niñas tenía que transcurrir en Zaragoza, era una condición sine qua non.

Para terminar, en la película es clave también el microcosmos creado dentro de un colegio católico solo para niñas. ¿Si hubieras podido decidir, hubieras preferido recibir una educación pública y laica en una institución mixta?

Pues no sé qué contestare… Lo que sí puedo decirte es que yo no llevaría a mis hijos a día de hoy a un colegio concertado religioso.

Manu Collado
Empresario de lo inútil.

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