Conociendo Rusia: «‘Jet Love’ todavía tiene vida, la música nueva llegará poquito a poquito»
Conociendo Rusia vuelve este verano a España tras la gira de presentación de su álbum Jet Love el pasado otoño. Anoche actuó en el ciclo madrileño Noches del Botánico, pero todavía le quedan tres festivales donde actuar: Tierra Robal (Valencia), Mar de Músicas (Cartagena) y Vive Latino (Zaragoza). Además, acompañará a Leiva en varias fechas de su gira Gigante como telonero.
Conociendo Rusia y Leiva, una amistad imparable
Pregunta (P): No es tu primera visita a España, ya has estado de gira y creando música, pero esta vez vienes a abrir los conciertos de Leiva y a hacer algunos shows propios. ¿Cómo enfrentas este nuevo viaje?
Conociendo Rusia (CR): Muy bien, vine con mi banda. Cuando Leiva me invitó a hacer este plan, los dos sabíamos que estaba bueno que venga con toda la banda para hacerlo, que iba a ser mucho más fuerte para su público y sus grandes conciertos permiten venir con el grupo. Estoy disfrutando del comienzo de este viaje. Ya van más o menos diez días que estoy acá en España; hicimos dos shows con Lei y nos queda mucho por delante.
P: Conociendo Rusia es un proyecto consolidado, sobre todo en Argentina, ¿cómo es para ti ahora ser telonero de otro artista en otro país? ¿Cómo es volver a no ser el protagonista de los conciertos?
CR: Es un lugar que supe tener cuando comencé. En mi primer año de Conociendo Rusia hice un montón de openings y fueron muy importantes para mí, mucha gente me conoció por haber abierto distintos shows. Es un espacio muy libre, porque nadie está esperando demasiado de ti, quizás no te conocen. Hay mucha libertad en el desconocimiento. Así que me lo paso bien, tenemos 30 minutos de donde tocamos las canciones rápido, bien apretaditas, para llegar a cantar lo máximo posible y está buenísimo el espectáculo. También respeto mucho ese espacio, conlleva mucha responsabilidad, hay alguien que te está dejando un lugar con su público, que es lo que ha forjado y creado durante toda su vida. Es algo importantísimo para cada uno, su público, es lo que más quiere cuidar.
P: ¿Cómo es tu relación con Leiva? ¿En qué momento os conocisteis y cómo surgió esa amistad?
CR: Se fue dando con mucha naturalidad a partir del primer lanzamiento, de Mundo de cristal; le invité a hacer esa canción y todavía no nos conocíamos, pero nos fuimos conociendo después cuando yo vine a Madrid, le pregunté a ver si él quería tomarse una cerveza para conocernos y, a raíz de eso, empezamos de a poquito encontrarnos y nos hicimos superamigos, con mucha confianza. Después me invitó a hacer Jaula de oro. Seguimos con ganas de compartir música y momentos.
Jet Love, un álbum lleno de éxitos
P: Anoche ganaste un premio Gardel. ¿Cómo ha sido recibir un premio en la distancia?
CR: Fue muy divertido porque, en general, la categoría pop-rock se anuncia rápido. Muchas veces he llegado a los premios y era la primera o segunda categoría, entonces la ansiedad te la sacas rápido. De hecho, creo que mi anterior Gardel lo gané con el disco anterior, con La dirección. A las dos de la mañana empezaban los premios, que ya era tarde, y yo pensando: «Bueno, a las dos y media me estoy durmiendo». Ya eran las tres y cuarto, tres y veinte… La madre que los parió… No me voy a dormir más (risas). Pero bueno, lo valió. También pude ver a un montón de mis colegas y amigos. Eché de menos un poco estar, no te voy a mentir, porque estaban todos ahí, mis amigos y gente que quiero mucho, festejando la música argentina. Se recibió con cariño, subió mi productora a festejar y agarrar el premio.
P: Aparte de este premio, Jet Love también te dio un Latin Grammy por Cinco horas menos, la colaboración con Natalia Lafourcade. ¿Cómo es tu relación con este disco, ahora que ya ha pasado un tiempo desde el lanzamiento y todavía te sigue dando alegrías?
CR: Es un disco que quiero mucho, me gustó mucho grabarlo. Fueron 20 días grabando en un estudio increíble en Texas con amigos, gente que quiero mucho y admiro. El público también lo recibió muy bien, hicimos una gira increíble el año pasado por millones de ciudades del mundo y, encima, me da premios, que es algo que nadie pide pero que, cuando llegan, se reciben con mucha alegría.
P: ¿Estás trabajando en un nuevo proyecto o a Jet Love le queda más vida?
CR: No, todavía le queda vida a Jet Love. Voy haciendo canciones con colegas. Estoy con todos estos conciertos y la música nueva irá llegando poquito a poquito.
Toda una industria queriendo colaborar con Conociendo Rusia
P: Tu colaboración más reciente es con Nathy Peluso. Me hizo mucha gracia cuando lo publicaste en Instagram, porque algunas personas pensaron que habíais comenzado una relación por la imagen promocional. ¿Cómo fue tu reacción?
CR: Era un poco el juego. Estábamos los dos cantando sobre el perfecto final y jugamos a eso. La gente es muy ilusa, porque dos artistas que un día suben una foto… Obvio, chicos, es una colaboración, no nacieron ayer. La gente de pronto se entusiasma: «¡No me digas que es una canción! ¿En serio? Yo pensé que estaban juntos». Pero mejor es la canción (risas). Con Jorge Drexler nadie dijo: «A ver si estos dos estarán juntos». Nada, podría haber sido, intergeneracional (risas).
P: Hablando de Drexler, ¿has podido escuchar a su hijo, Pablopablo, que ha sacado un disco nuevo?
CR: Me encanta lo que hace Pablo, es buenísimo.
P: ¿Le tienes en el ojo de mira? Ya que has colaborado con el padre, ahora podrías colaborar con el hijo.
CR: Qué sé yo, no sé. Me gusta lo que hace y, cuando hay artistas que te gustan, obviamente algo hay. Puede suceder, digamos, al menos proponer algo en algún momento. No está en mis planes, pero me parece que es un gran artista y que su música le va a hacer bien a la humanidad y a la música, a la industria.
El papel de Argentina en la industria musical
P: Argentina está en el mapa gracias a artistas urbanos como Duki, Nicki Nicole, Trueno o María Becerra. ¿Cómo lo vives tú, al ser un músico que está recuperando la esencia de la generación de Fito Páez y Charly García?
CR: Con distancia y con cercanía. Es una cosa loca, porque son puntos de música a la que yo no me engancho mucho, no lo pongo en casa, pero son colegas que me caen bien, que los banco. Me parece que hacen un buen trabajo, son originales, cada cual con lo suyo, y los respetan en todos lados. Es música que, como está un poco lejos, es difícil de compartir con los chicos, porque a muchos no los conozco y a los que conozco no los trato tanto, porque a las bandas y músicos de mi género me los encuentro en festivales y nos programan cosas juntos.
P: Con Wos saliste en un festival tocando la guitarra, le diste otro toque. Es verdad que él lleva banda, muchos de estos artistas urbanos la están llevando, pero el hecho de que salga alguien de otra escena a colaborar, desde fuera lo veo como una parte bastante positiva.
CR: Sí, bueno, lo que pasa es que él coquetea mucho con el rock. De algún modo, tenemos más puntos en contacto con él. Aparte, nos conocemos de otras cuestiones de la vida: jugamos al fútbol y es muy amigo de mi familia. Con Wosito tenemos mucha cercanía.
P: ¿Cómo es tu relación con toda esta gente de la que has estado bebiendo?
CR: La mejor, tenemos muy buena relación. Los quiero y los admiro, si me los cruzo me vuelvo loco. Son los mejores. Imagínate, Andrés Calamaro es increíble y Fito Páez también, siempre estoy encantado de verles y escucharles.
P: ¿Te sentiste apadrinado por ellos cuando comenzaste en la música?
CR: No, la verdad es que no. Apadrinado no, me sentí apoyado en el caso de Fito, que ha venido a conciertos míos cuando me estaba yendo bien pero no me conocía todo el mundo. Vino a cantar conmigo al Teatro Gran Rex y eso fue un gesto relindo de él. Pero «apadrinado» quizás es un montón.
P: ¿Cómo es el salto entre tocar en el Gran Rex y en el Movistar Arena de Buenos Aires?
CR: Es muy distinta la cantidad de gente. El Gran Rex es un teatro, entonces la gente va sentada, es bastante más formal. Es un teatro increíble, hermosísimo, pero que da mucho respeto y caben unas 3000 personas, mientras que en el Movistar caben como 14 000 y hay pista para que la gente esté parada, que pueda saltar. Son escenarios completamente diferentes y me gusta estar en los dos. Me encanta el Movistar Arena, vamos a rockandrollearla fuerte y en algún momento volveremos al Rex a hacer algo un poquito más pop, que es más chiquito, cantar solo o en algún formato más calmado.


